Invierte 100% de la exposición total en renta fija privada (principalmente) y pública, en €, con vencimiento próximo al horizonte temporal (o, en caso de activos perpetuos, con alta probabilidad de amortización cerca del horizonte, a juicio de la gestora), incluyendo depósitos, activos del mercado monetario cotizados o no, líquidos, y hasta 10% en deuda subordinada (derecho de cobro posterior a acreedores comunes), incluye hasta 5% en bonos contingentes convertibles (CoCos) (normalmente perpetuos y, si se produce la contingencia aplican una quita al principal del bono, lo que afectará negativamente al valor liquidativo). Emisores y mercados: OCDE y máximo 10% emergentes.
Las emisiones tendrán calidad al menos media (mínimo BBB-) o, si es inferior, el rating de R. España en cada momento, y hasta 30% podrán ser de baja calidad (inferior a BBB-) o sin rating, lo que podrá influir negativamente en la liquidez del FI. Si hay bajadas sobrevenidas, los activos podrán mantenerse en cartera.
La cartera se comprará al contado hasta 28.2.26 inclusive (o hasta alcanzar 55 millones €), y se prevé mantener los activos hasta su vencimiento, pudiendo hacer cambios por criterios de gestión, siempre en el mejor interés de los partícipes.
Duración media inicial cartera: 3,9 años, e irá disminuyendo al acercarse el horizonte. Tras alcanzar horizonte, invierte en activos que preserven y estabilicen el valor liquidativo, comunicando nuevas condiciones del FI a partícipes en los 3 meses siguientes.
Se podrá invertir más del 35% del patrimonio en valores emitidos o avalados por un Estado de la UE, una Comunidad Autónoma, una Entidad Local, los Organismos Internacionales de los que España sea miembro y Estados con solvencia no inferior a la de España.
La IIC diversifica las inversiones en los activos mencionados anteriormente en, al menos, seis emisiones diferentes. La inversión en valores de una misma emisión no supera el 30% del activo de la IIC. Se podrá operar con derivados negociados en mercados organizados de derivados con la finalidad de cobertura y de inversión. Esta operativa comporta riesgos por la posibilidad de que la cobertura no sea perfecta y por el apalancamiento que conllevan.
El grado máximo de exposición al riesgo de mercado a través de instrumentos financieros derivados es el importe del patrimonio neto. Se podrá invertir hasta un máximo conjunto del 10% del patrimonio en activos que podrían introducir un mayor riesgo que el resto de las inversiones como consecuencia de sus características, entre otras, de liquidez, tipo de emisor o grado de protección al inversor.